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Pizarras digitales, smartphones y tablets, conexiones a internet en el aula, experiencias colaborativas en tiempo real, aulas virtuales, aplicaciones de videoconferencia, acceso remoto a museos… dentro de cinco años el aula será digital y la experiencia educativa habrá cambiado sustancialmente.

Y el cambio tecnológico en el sector educativo no alcanzará sólo a la didáctica, sino que la mayoría de los responsables del sector educativo confirman que la madurez digital es una prioridad en la gestión de las instituciones docentes. Están convencidos de que la digitalización de los procesos se convertirá en una ventaja competitiva de alto valor: influirá positivamente en el rendimiento y en la metodología de estudio de los alumnos y hará más eficientes los complejos procesos de gestión administrativa.

La importancia que se atribuye a la madurez digital se debe probablemente a la oportunidad de atraer nuevos estudiantes que proporciona el uso de las tecnologías digitales, ya sea a través de aulas mejoradas o experiencias de aprendizaje en línea. El desarrollo y evolución de instituciones de educación superior que trabajan exclusivamente en entornos online y las posibilidades acceso a prestigiosos cursos y titulaciones en cualquier parte del mundo gracias a internet se ha convertido en un motor de las aplicaciones y sistemas de e-learning.

Del mismo modo, la gestión de la ingente información electrónica que necesitan estos procesos requerirá de aplicaciones eficientes de gestión documental: matriculas, abonos de matriculas, facturación, expedientes académicos, calificaciones, unidades didácticas, archivo electrónico… una buena parte de esta documentación podrá estar en formato físico y otra en formato digital, pero la tendencia es hacia la digitalización completa de todos los procesos y al manejo de documentos exclusivamente electrónicos, lo que requerirá una infraestructura de IT capaz de atender estas necesidades. En este sentido, un efecto colateral positivo será la racionalización del sistema de impresión: se imprimirá menos, se fotocopiará menos y se reducirán los costes asociados.